lunes, febrero 13, 2012

¡AGUA SÍ! ¡ORO NO!

POEMA

¡AGUA SÍ! ¡ORO NO!

 
Sobre el espinazo de la cordillera

la riqueza exhala aromas de muerte

fornidos soldados

blindados en verde

corren impetuosos tras los campesinos

con balas

con bombas

con fuego y metralla

tiñendo de sangre la tierra sagrada.



Fusionado el oro con la Pacha Mama

en sueño infinito durmió por milenios

cual niño pequeño que emana inocencia

y enerva codicias.



En liturgia insana

hombres vehementes de pieles extrañas

llegaron un día

mostraron papeles turgentes diciendo

esto es mío

eso es mío y aquello también.



Con máquinas infernales

dinamita

mercurio y cianuro a discreción

mataron los ríos y al pájaro enhiesto

cortaron los frutos y al verde celeste

sembraron mortajas y tuberculosos

secaron lagunas

puquios

humedales

y los riachuelos fueron fusilados.



A balazo limpio arrasaron pueblos

borraron los mapas

izaron el caos.



Cortaron al norte

vejaron al sur

violaron al este

y al oeste insigne ahogaron en negro.



El aroma a campo se fue para siempre

¡no más la armonía!

¡no más la ilusión!



Fieros comandantes

vigilan celosos la danza del oro

devotos fervientes de la expoliación.



Las entrañas puras de la Pacha Mama

lucen calcinadas

expuestas

al sol.



¡Nunca más su néctar se hará siempre verde!

¡nunca más su vientre cantará al amor!

¡nunca más la vida besará a la vida!

¡nunca más!

...



Relaves eternos matarán por siempre

la flor del retoño.



El primer ministro sostiene

esto es bueno

y los corifeos repiten lo mismo

por los verde olivo razonan sus balas.



La miseria se solaza por doquier

en la opulencia minera

con decretos y con leyes traicionando nuestra patria.



Pulmones con silicosis y niños cretinizados

consumidos en martirio

injusticias en las cortes crepitando a borbotones

en cada lingote de oro desterrada al nunca más

como riqueza activada

que sólo infortunios deja.



¡Agua sí! ¡Oro no!

gritamos los comuneros.



¡Agua sí! ¡Oro no!

enarbolamos cual llamarada infinita

defendiendo la virginidad de nuestras aguas.



Y nos calumniaron

y nos aporrearon

y nos persiguieron

y nos proscribieron.



Y en el fin del mundo

nos dieron alcance.



Con palos y cepos nos masacraron

y Resistimos

con fuego y picana nos torturaron

y Resistimos

con plomo y con bombas nos descuartizaron

y Resistimos

y aún después de muertos seguiremos arengando

con nuestras gargantas muertas:

¡No maten nuestras lagunas!

¡El agua es vida! ¡El oro es muerte!


Efrén Gamarra Soles,

Trujillo, Perú, 10.12.2011